Agua al día: para qué sirve
La regla de «ocho vasos al día» no tiene una base sólida, y las necesidades reales dependen del tamaño corporal, de cuánto sudas y del calor que haga. Esta calculadora parte de una cantidad según tu peso y la ajusta por ejercicio y clima, y después convierte el resultado en vasos y botellas.
Agua al día: cómo se usa
- Escribe tu peso corporal.
- Añade los minutos de ejercicio que haces en un día normal.
- Elige el clima en el que vives o trabajas.
- Lee el objetivo diario en litros, vasos y botellas.
La fórmula que utiliza
Se parte de unos 30–35 ml por kilo de peso, más unos 350–500 ml por cada 30 minutos de ejercicio, con un suplemento adicional en climas cálidos.
Preguntas frecuentes
¿Cuentan el café y el té?
Sí. El efecto diurético de una cantidad normal de cafeína es moderado y no anula el líquido aportado. La comida también aporta bastante: la fruta, la verdura y las sopas pueden suponer un 20 % del total diario.
¿Cómo sé si bebo suficiente?
El color de la orina es el indicador más sencillo: un amarillo pálido sugiere buena hidratación y un ámbar oscuro que vas corto. La sed es una señal tardía, no temprana.
¿Se puede beber demasiada agua?
Sí, aunque es raro. Beber litros en poco tiempo puede diluir peligrosamente el sodio en sangre, una situación llamada hiponatremia que se ve a veces en pruebas de resistencia. Reparte la ingesta a lo largo del día.
¿Necesito beber más con calor?
Bastante más. Sudando mucho se puede perder más de un litro por hora, y en esa situación los electrolitos importan tanto como el volumen de agua.
Son estimaciones generales para personas adultas sanas. Quien tenga una enfermedad renal, cardiaca o hepática, o una restricción de líquidos, debe seguir las indicaciones de su profesional sanitario.